¿Qué y cómo enseñarán los profesores en el futuro?

futuroSi Usted ya se encuentra en la línea de los 40 ó más, recordará que cuando en su infancia se comentaba la asombrosa tecnología que verían y disfrutarían las personas en el año 2.000, era como pensar en un futuro inmensamente lejano. Y es que los cambios y avances en estos campos, además de lentos, eran casi mistéricos. Pero de pronto todo cambió, y no nos dimos cuenta cómo el futuro se convirtió en un mañana que está siempre a la vuelta de la esquina. Cuando hoy los científicos dan a conocer los proyectos tecnológicos, sabemos que seguramente verán la luz en dos, cinco o cuando mucho veinte años. Ya nadie piensa el futuro como lo hacía usted y yo, especulando números que se proyectaban en el tiempo, tanto como su imaginación. Es por ello que cuando le pregunten qué y cómo enseñarán los profesores en el futuro, no piense en el final de la historia humana, pues le aseguro que ese mañana le sorprenderá mucho antes de lo que, incluso usted mismo, desearía.

Es abundante la literatura que está intentando una respuesta a la pregunta por el futuro de la Educación. En su obra “Superficiales”, Nicholas Carr reflexiona sobre el modo en que Internet está cambiando la mente de las nuevas generaciones, y ello significa que está modificando el modo en que aprenden los nativos del mundo virtual. Imagine qué será, entonces, cuando vivamos en una sociedad totalmente en red, totalmente conectada. No crea que falta mucho para que todos los dispositivos que usamos a diario se masifiquen y comiencen a comunicarse entre ellos, intercambiando información sin que sus dueños hagan absolutamente nada. ¿Qué y cómo enseñarán los profesores cuando las nuevas generaciones ya no necesiten aprender contenidos, porque todo estará al alcance de sus smartphones, iPads, smartTV, plataformas con clases virtuales, cursos gratuitos puestos en la Red por prestigiosas universidades como Princeton, Columbia, Stanford o nuestra UC? ¿Todavía piensa que ese futuro está muy lejano? Se sorprenderá, entonces, al saber que ya existen plataformas como edX (www.edx.org), Coursera (www.coursera.org), Khanacademy (www.khanacademy.org) y OpenCourseWare (http://ocwconsortium.org). Para hacerse una idea, le invitamos a pasear por Youtube y ver “Networked Society, On the Brink”, un estudio proyectado por Sony Ericsson. Si usted es profesor, pregúntese qué y cómo enseñará cuando ese mundo llegue a su puerta, más rápido y con mayor potencia de lo que fue la masificación de los computadores personales o el arribo de Internet.

Es muy probable que en una sociedad en red sus alumnos ya no necesiten del profesor para aprender un idioma o complejos sistemas matemáticos. Es posible que sólo baste insertar en su cuerpo un chip de inteligencia artificial interactuando con el cerebro, como si estuviésemos en ese mundo visualizado por la película Matrix. ¿Se imagina? Entonces ¿qué y cómo enseñará?

En relación con la pregunta, podemos formular la cantidad de hipótesis que queramos, pero hay algunos puntos firmes que ya comienzan a circular en el pensamiento de varios educadores. El primero de ellos es que los profesores debemos hacernos a la idea de que Internet, como sostiene Carr, está provocando que la mente de los jóvenes, y también de los adultos que usamos a diario la red, se modifique y crezca en su capacidad para estar conectada a varios dispositivos a la vez, y pasear con enorme soltura de una información a otra. Pero es aquí mismo donde está su talón de Aquiles: en la medida en que aumenta la capacidad de conexión, vamos perdiendo capacidad para profundizar, discernir y pensar toda esa enorme cantidad de información que bombardea y estimula la mente. Por otro lado, enfrentados por horas a pantallas y dispositivos electrónicos, niños, adolescentes y jóvenes encuentran serias dificultades para socializar y empatizar en el mundo de las inter-relaciones en “carne y hueso”: abundan los autistas. Y nada qué decir respecto de capacidades como el juicio ético, que nos lleva a discernir el bien del mal; el asombro, que nos despierta el apetito por el conocimiento; o la resiliencia, que nos ayuda superar la frustración, cultivar la espera y enfrentar el dolor, entre varias otras capacidades y habilidades.

Queda claro que los profesores del futuro, y recuerde que esto significa pasado mañana, habremos de concentrar los esfuerzos pedagógicos en capacidades y habilidades más que en contenidos, precisamente en aquellas dimensiones de lo humano que evitarán que nos convirtamos en un dispositivos más de la Matrix, perfecto, pero prescindible a fin de cuentas. Tal cosa supone que los docentes, tanto los inmigrantes como los nativos, comprendamos que la tecnología no es el recurso de moda en el aula, sino una cultura que permea transversalmente el espíritu y la mente de las nuevas generaciones. Ojalá que esta comprensión sí llegue pronto.

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Categorías:EDUCACIÓN, ENSAYOS

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