La vida del estudiante más allá de la clase

estudiantes¿Debe importar a un profesor tener buenas relaciones con sus estudiantes? Seguramente las opiniones al respecto serán muy variadas y dispares, pero según Peter Kuriloff (2012) ésta es una de las condiciones necesarias para el logro efectivo de los aprendizajes. Pero atención, no se trata de buenas relaciones para “pasarlo bien en la vida”, sino de aquellas que nacen fruto del trabajo realizado en el aula. En la sala de clases puede darse una profunda y enriquecedora relación profesor-alumno cuando nos preocupados más de cómo enseñamos que del cómo controlamos la conducta de los estudiantes.

Los profesores podemos estar tan inmersos en cumplir con los contenidos curriculaes que podemos llegar a perder de vista las personas que tenemos enfrente, la vida de nuestros estudiantes. Y para ellos, lo que más promueve su aprendizaje es precisamente saber que su profesor tiene interés en que aprenda porque en -en realidad- lo que le importa es su vida, la vida del estudiante más allá de la clase. En otras palabras, la calidez, empatía y buena relación, puede ser, y de hecho lo es, la clave para llegar al “centro de aprendizaje” del alumno. Los estudiantes aprenden más y mejor en un ambiente donde se sienten acogidos, protegidos y en confianza, y al revés, se cierran cuando se sienten amenazados o vulnerables, mecanismo de defensa presente en todos, ¿cierto? Ahora bien, no confundamos la empatía y calidez de un profesor con ese intento absurdo de ser amigo de los estudiantes. El profesor que entiende esta diferencia se convierte para el alumno en un guía, pedagogo, hacia el aprendizaje, en un ambiente de mutua colaboración y crecimiento.

En un ambiente así, cualquier estudiante se sentirá intelectualmente desafiado. Entonces ya no importa lo compleja que sea una tarea, pues existe credibilidad en sí mismo y en los demás para enfrentarla. Los alumnos valoran que su profesor les proponga metas desafiantes, pues ello implica un acto de fe sincera en sus capacidades, sobre todo cuando la tarea trae aparejada un trabajo colaborativo que les permita ejercitar ambos emisferios de su cerebro, y cuya evaluación se realice mediante presentaciones a sus compañeros u otras formas de interacción. Todo alumno desea y valora el desafío, la participación y la involucración en el aprendizaje.

Este tipo de relaciones de aprendizaje conduce a que el profesor termine conociendo más y mejor a sus estudiantes, y por supuesto a que la clase se convierta en una verdadera comunidad de indagación, aquella donde el currículum ni los contenidos se dejan de lado, sino que se se convierten en “la excusa” para aprender eso y más, mucho más de lo que el programa de estudios exige, aprendemos a vivir en comunión, verdad y libertad.

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Categorías:EDUCACIÓN

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