Fide ante denuncia de Superintendencia de Educación

TRANSPARENCIA EXIGE TAMBIÉN JUSTICIA

fiscalizarHace un par de semanas, la Superintendencia de Educación, a través de un medio de prensa nacional, hizo pública denuncia de malas prácticas de colegios municipales y subvencionados. Éstas consisten en la adulteración de la asistencia diaria para, así, impetrar más subvención escolar de la que en realidad debiesen. Un vicio y delito de larga data en un sistema que calcula el pago de la subvención por alumnos presentes en clases, y no por la matrícula total del colegio.

Obviamente compartimos los esfuerzos de este organismo estatal por fiscalizar y transparentar el sistema. Sin embargo, tal y cómo se presenta la información los colegios subvencionados aparecen una vez más liderando las infracciones, aunque en ambos sectores, contrastados con años anteriores, se observa un aumento cuantitativo en los ilícitos. Dicho de otra forma y comparativamente hablando, mientras los municipales crecen en virtud y transparencia, los subvencionados parecen insistir mayormente en trampear el sistema. Bien sabemos que los datos no permiten llegar a conclusiones que excedan sus propios márgenes de información. Sin embargo, habría que ser pésimo lector para no comprender el mensaje entre líneas. En atención a ello, nos parece justo y pertinente ofrecer algunos elementos de juicio.

Tanto la autoridad como la opinión pública saben que en los últimos años un porcentaje importante de alumnos ha venido migrando sostenidamente desde el sector municipal hacia el particular subvencionado, buscando calidad, disciplina y un clima escolar propicio para el aprendizaje. Este sólo hecho obliga a necesarios distingos y matices cuando hablamos de la educación particular subvencionada. Alguien podría recordar el adagio popular: “al que le quepa el sombrero, que se lo ponga”. Pero quienes han sido investidos de autoridad no han recibido el encargo de lanzar sombreros al boleo. La necesidad de precisar y matizar en este tipo de declaraciones y denuncias se evidencia aún más cuando constatamos que en el “mare magnum” de la Educación hay quienes gestionan bien, otros regular, y otros definitivamente mal. Esto nos obliga a ser justos cuando mostramos a la ciudadanía datos de aparente neutralidad e inocencia. Queramos o no, los lectores tendemos a pasar del dato cuantitativo a las inferencias cualitativas. No existen lectores químicamente puros. Por lo mismo, toda vez que, en materia de controles y fiscalizaciones, las autoridades presentan más criterios de juicio y verdad a la ciudadanía, están contribuyendo a evitar que quienes gestionan mal o al margen de la ley sigan escudándose en quienes lo hacen bien, incluso con el agravante de que estos últimos terminan enlodados por situaciones que desprestigian por igual a todos los sostenedores del sector subvencionado.

Modelos de buena gestión descubrimos sobradamente en los colegios pertenecientes a Fide, que en su gran mayoría existen como colaboradores del Estado desde antes de la Constitución del ‘80, y antes también de los vicios consentidos por la derogada Loce. En colegios particulares subvencionados de esta Red existen notables experiencias educativas, tanto por sus proyectos humanistas como por iniciativas de movilidad social, apoyo a las familias, perfeccionamiento docente, formación en conciencia ciudadana, mixtura social en la convivencia y trabajo escolar, calidad y solidez académica, instalación de actividades extra-programaticas y opción por los pobres. Es decir, todo aquello que la Reforma educacional chilena ha intentado llevar hacia la educación municipal ya existía en estos colegios desde mucho antes que naciesen incluso las actuales políticas de mejora. Por lo mismo, para Fide no sólo resultan molestas estas continuas generalizaciones, pensamos además que no le hacen justicia a la urgente reforma escolar. La autoridad educacional no sólo tiene el encargo de denunciar, advertir, sancionar o fiscalizar lo que está mal, sino también de señalar modelos de buena gestión e indicar ejemplos históricos y concretos de lo que espera del universo de colegios, y en Fide los puede encontrar. De esta manera, contribuye a que entre todos vamos precisando y exigiendo eso que llamamos buena gestión, sin la cual la tan anhelada mejora de calidad educacional sigue siendo, gobierno tras gobierno, una tarea tan justa y pertinente como lábil y utópica.

P. Humberto Palma Orellana, miembro Junta Nacional de Fide

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Categorías:ACTUALIDAD, EDUCACIÓN

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