Cine: Más allá de la pizarra

BEYOND THE BLACKBOARDUna persona puede hacer la diferencia, es el mensaje de esta extraordinaria película. Las personas que por diversas razones pierden sus hogares y se convierten en homeless como suele decírseles en EE.UU. no por eso dejan de ser personas, individuos con sueños, expectativas y una vida por delante. El film narra la historia verdadera de la profesora Stacey Bess que escribió el libro Nobody Don’t Love Nobody (Nadie los ama, nadie), donde ella cuenta sus experiencias con los niños que nadie quería. Cuenta su historia ocurrida en el año 1987, cuando se hizo cargo de la “escuela” improvisada en un refugio para personas sin techo en Salt Lake City.

La película es protagonizada por la actriz canadiense Emily VanCamp, que se ha hecho famosa en las series de televisión Everwood, Brothers & Sisters y a partir de 2011 con un papel en Revenge. En el año 2010 actuó como protagonista en la película Norman. En ocasiones películas de este estilo muestran la realidad con una crudeza que hace que se pierda el mensaje, en esta ocasión el director Jeff Bleckner, quien ha sido conocido más como director de teatro, elige una puesta en escena que refleja más el drama de los niños que están sin hogar y se ven obligados a ir junto a sus padres al refugio, que otras situaciones. Los protagonistas son los niños y en ese sentido, muestra una mirada mucho más humana, al concentrarse en la experiencia de esos pequeños que de pronto ven como toda su vida se ve cambiada.

Stacey Bess (Emily VanCamp), una joven esposa y madre de dos hijos en Salt Lake City, siempre soñó con ser maestra, se dispone a obtener un puesto de enseñanza por primera vez después de graduarse de la universidad a finales de 1987. Con el año escolar ya está en marcha y sus opciones de enseñanza limitada, acepta un trabajo en “una escuela sin nombre”, donde se espera enseñar a los niños sin hogar de primero a sexto grado en la misma aula. Pese a las preocupaciones acerca de los retos de la enseñanza de estudiantes de varios niveles de grado, al mismo tiempo, Stacey está emocionada por la oportunidad y con seriedad y profesionalismo se prepara para su primer día, sin embargo, su sueño se transforma en una pesadilla cuando Stacey llega al refugio. Se encuentra con que el “aula” es un galpón sucio, con un par de libros hecha jirones, un escritorio, varias sillas desiguales y en medio del salón la guarida de una rata. El director del distrito escolar (Timothy Busfield) se vuelve inalcanzable cuando ella intenta repetidamente solicitar recursos para mejorar las condiciones del aula y hacer mejor su tarea. Además, los niños desnutridos, despeinados y rebeldes junto a sus padres que luchan, y están desilusionados, y a la par muestran una gran falta de respeto representan un mundo de distancia con la escuela de los sueños de Stacey.

Stacey combate las lágrimas y el malestar y, con el apoyo de su marido (Steve Talley), decide convertirse en defensora de los niños. Ella misma limpia, pinta y decora el “aula” con la ayuda de un estudiante ansioso, Maria (Paola Andino) y Nelson (Mat Greer), un artista de 65 años de edad, que también vive en el refugio y que con el entusiasmo de Stacey pronto se convierte en maestro y profesor de arte de la improvisada escuela. Además, encuentra un aliado en la empatía del superintendente del distrito escolar (Treat Williams), que le ayuda a obtener los pupitres y los libros que sus estudiantes necesitan e incluso dona el piano de su propia familia. En sus aulas renovadas, Stacey anima a los estudiantes a compartir sus historias personales, que más que enseñanza es una experiencia de sanidad para ellos. Como reacción al interés y cariño de Stacey, los estudiantes comienzan a florecer, lo que demuestra su gran sed de aprender. Sus padres reaccionan con satisfacción y orgullo por el conocimiento de sus hijos. El proceso no está exento de problemas, como cuando los niños que están progresando de manera impresionante de repente son sacados de la escuela por sus padres que se ven obligados a salir del refugio. Stacey empieza a darse cuenta que su tiempo con estos niños transitorios es tan importante para ella como lo es para ellos y muy pronto que no puede imaginarse a sí misma la enseñanza en cualquier otro lugar.

La lección es obvia. Muchos trabajan por un sueldo. Es inspirador encontrar personas reales que laboran por vocación y por eso están dispuestas a ir más allá de su responsabilidad y es eso lo que hace la diferencia entre una persona y otra. Los que se conforman con lo mínimo, como la profesora anterior, simplemente salen huyendo frustradas. Los que deciden hacer algo, se convierten en el hito que marca la diferencia para las vidas de las personas.

En la vida real Stacey Bess se ha convertido en una defensora de las personas sin hogar, a quienes llama buenas personas que no han tenido la mejor suerte. Recorre todo EE.UU. dando conferencias sobre su labor. (Fuente de este comentario: El País)

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Categorías:EDUCACIÓN, VIDEOS

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